Agorafobia

¿Qué es?

El origen etimológico del término, está compuesta por la suma de las palabras de origen griego: Ágora que significa Plaza y Phobos que se traduce coaqemo miedo. Por tanto, según su etimología podremos deducir de una manera estricta que la Agorafobia es un miedo a los espacios abiertos.

Agorafobia

En realidad, aunque está íntimamente relacionado, el miedo a los espacios abiertos, no es lo único que teme una persona que padece agorafobia. Es un miedo abstracto e incapacitante a lo desconocido. Es el miedo al mismo miedo. Miedo a las multitudes, a andar solo por la calle, a estar lejos de casa… Una persona que padece agorafobia teme sufrir un ataque de pánico en una situación en la que no pueda ser atendido o que ocurra en un entorno donde no se sienta seguro. Por tanto, no es un miedo que se pueda definir con exactitud.

Causas:

Todavía no se conoce con exactitud las causas que desencadenan la agorafobia, si bien, los expertos parecen coincidir en un punto en común. Parece ser que el trastorno se inicia a raíz de haber experimentado un episodio agudo de pánico o una situación de intenso estrés. Aquí se incluyen también traumas ocurridos en la infancia. La persona, marcada profundamente por este hecho, comienza a adquirir conductas que le permitan alejarse de volver a verse sometida a la situación que le provocó esa situación de ansiedad intensa.

La persona afectada por agorafobia comienza, como hemos dicho, a evitar situaciones que le provocan ese exacerbado estado de ansiedad, como pueden ser salir a hacer la compra, viajar en transporte público, comer en restaurantes, hacer deporte, realizar un viaje, permanecer en lugares públicos o estar en espacios abiertos… Pudiendo llegar el agorafóbico a querer permanecer recluido en su casa con el fin de evitar todas esas situaciones estresantes según su percepción.

No te pierdas el siguiente vídeo el Dr. Xavier Pellicer nos relata que es la agorafobia, que síntomas produce y como la podemos afrontar y tratar:

Síntomas:

Las personas afectadas por agorafobia, experimentan una serie de cambios fisiológicos provocados por los síntomas de ansiedad. El afectado, se ve sometido a un espectro sintomatológico que puede incluir manifestaciones de uno o varios síntomas simultáneos.

Podemos distinguir nuevamente entre síntomas físicos y síntomas psicológicos. A continuación, enumeraremos algunos de ellos.

Físicos:

  • Sofocos.
  • Exceso de sudoración.
  • Oleadas de calor o frío.
  • Taquicardia.
  • Temblores.
  • Vértigo, mareo o desmayo.
  • Fatiga, cansancio.
  • Dificultades respiratorias, falta de aire, hiperventilación.
  • Dolor o sensación de opresión en el pecho.
  • Visión borrosa o percepción de ver luces.
  • Náuseas o molestias estomacales.
  • Dolor muscular, debilidad, palidez, calambres, insensibilidad.

Psicológicos:

  • Dependencia de otras personas.
  • Sentimientos angustiosos de distanciamiento o separación de los demás.
  • Sensación de irrealidad.
  • Sensación de tener que orinar o evacuar
  • Sentir temor de estar sólo.
  • Sensación de irrealidad corporal.
  • Sensación de irrealidad ambiental.
  • Sentir miedo a estar en sitios donde se crea que no se puede escapar.
  • Sentir miedo a perder el control en lugares públicos.
  • Sentimientos de desilusión y desesperanza.
  • Tener cambios de temperamento inusuales.
  • Permanecer recluido en casa tiempo prolongado.

La persona afectada por estos síntomas experimentará sentimientos catastrofistas o de corte muy negativo, que no harán otra cosa que acentuar la respuesta fisiológica del organismo, incrementando el estado de ansiedad del individuo. Este estado acentuará la inestabilidad emocional de la persona que padece agorafobia, posibilitándole una serie de pensamientos que le provocarán situaciones agudas de pánico en los que se manifestarán temores como:

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Miedo a:

Padecer un ataque cardíaco:

Este miedo es promovido por la respuesta fisiológica de nuestro organismo, en la que, ante un estado de ansiedad, una de las medidas adoptadas por nuestro cuerpo es aumentar la frecuencia cardíaca. El sujeto afectado de agorafobia, asocia este incremento del ritmo cardíaco como un síntoma de estar sufriendo un ataque al corazón, y no como resultado de estar en un estado ansioso.

Es una buena medida de corrección, hacer entender al individuo que, ante la aceleración de nuestro ritmo cardíaco, lo que estamos haciendo es fortalecer nuestro corazón, ya que éste no deja de ser un músculo más de nuestro cuerpo. Por tanto, en realidad, nos estamos haciendo más fuertes cada vez que entramos en esa situación y que no corremos ningún peligro, sino todo lo contrario.

Asfixiarse o quedarse sin aire:

Otro de los mecanismos de nuestro organismo cuando entra en un estado de ansiedad, es la del aumento del ritmo respiratorio. Nuestro cuerpo ante la percepción de una amenaza (sea real, o como en el caso de una persona que padece agorafobia, inventada), se prepara para la huida o enfrentar el peligro.agorafobia ansiedad viajar en metro

Comienza entonces, la aceleración del ritmo respiratorio con el fin de que nuestro sistema tenga más aporte de oxígeno. Este aumento del ritmo respiratorio es percibido por el agorafóbico como que es producto de una falta de aire, lo que acentúa más el estado de ansiedad incrementando aún más el ritmo respiratorio.

Lo que sucede entonces, no es una falta de oxígeno en nuestro organismo, sino un proceso de hiperventilación, que curiosamente lleva aparejado una contradictoria sensación de falta de oxígeno. Respirar en el interior de una bolsa (para empobrecer la mezcla de oxigeno), técnicas de respiración y relajación nos ayudarán a controlar este proceso.

Desvanecerse o desmayarse:

Es posible que alguna ocasión, el agorafóbico haya caído víctima de un desmayo producto de alguna circunstancia en su vida. Esta sensación queda profundamente gravada en la mente de la persona, que experimenta un miedo a que esta situación se vuelva a repetir.

Un desmayo ocurre cuando, el ritmo cardiaco se reduce considerablemente, haciendo que la presión sanguínea que ejerce el latido del corazón sea insuficiente para alcanzar de forma eficiente a nuestro cerebro. Paradójicamente, una persona que teme desmayarse, experimenta una crisis de pánico, que no hace otra cosa que el efecto contrario, como es incrementar el ritmo cardiaco y enviar con más fuerza la sangre al cerebro, por lo que es muy improbable que alguien bajo ese estado acabe desmayándose.

Volverse loco o perder el control de sus actos:

Otro de los mecanismos que posee nuestro organismo, que se activa ante la presencia de un estado de ansiedad, es el de posibilitarnos una mejor visión para reaccionar ante un peligro. Nuestra agudeza visual mejora y nuestro campo de visión se abre. Esto es producido por una dilatación de las pupilas lo que posibilita mayor entrada de luz a nuestros ojos.

Pues bien, si la cantidad de luz que percibimos es demasiada para nuestras pupilas dilatadas puede producir la sensación de ver “lucecitas o brillos”. Esto sumado a una corriente de pensamiento orientada al tipo de cosas como “Me encuentro mal…, Algo está pasando…, Algo no va bien…, Voy a tener que…, Y si escapo…” Puede dar lugar a creer que la persona oye voces en su cabeza y que padece una esquizofrenia o se está volviendo loco, y teme por tanto hacer algo en ese estado que no pueda controlar o no responda a su voluntad.

Miedo al miedo. La famosa frase que define tan bien la agorafobia. Es el temor a volver a sufrir otro ataque de pánico cuando ya se ha sido víctima en el pasado. Miedo a que ocurra y esta vez no termine. En estos casos la terapia cognitivo-conductual es muy eficaz, ya que este miedo es producto de un ineficaz aprendizaje ante malas experiencias.agorafobia ansiedad sintomas

De todos modos, cuando nuestro sistema simpático se activa provocando situaciones intensas fisiológicas, el parasimpático lo hace de igual modo controlando y frenando al primero, haciendo que esas situaciones de pánico no se alarguen más allá de unos minutos incluso sin que nuestra voluntad intervenga de por medio.

En el siguiente audio podemos escuchar diversos testimonios de personas afectadas por Agorafobia:

Contextos de activación de los ataques de pánico en la agorafobia.

Situación NO SEGURA.

Es un ataque de pánico previsible provocado por estar inmerso en una situación o lugar donde la persona ya ha sufrido con anterioridad una situación agorafóbica. Hace que la persona estimule su miedo inconscientemente, provocando que al final vuelva a tener un nuevo ataque.

Previsible en situación SEGURA.

Ataque de pánico que se produce cuando la persona se encuentra en un estado de activación emocional muy intenso, ya sea por alegría, tristeza, enfado… y de repente adquiere consciencia de su situación emocional, aunque este en un entorno donde se sienta seguro, experimenta un miedo o temor a no poder recuperarse de ese estado
emocional y volver a recuperar la normalidad.

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Imprevisible en situación SEGURA.

Cuando la persona se encuentra en una situación o entorno en el que se encuentra segura, pero de repente, sin previo aviso, un cambio fisiológico activa los pensamientos catastrofistas que desencadenan un ataque de pánico. Estos cambios fisiológicos pueden ser por ejemplo producidos por hacer deporte, cambio de temperatura, una mala postura, una digestión…

Por ANTICIPACIÓN.

La persona permanece en la certeza de que si se ve sometida a un estímulo o ambiente sufrirá irremediablemente un ataque de pánico. No hace otra cosa que activar sus mecanismos de ansiedad antes incluso de verse sometida al citado estimulo, que le acaba provocando aquello que quiere evitar.

Tratamiento:

La terapia cognitiva-conductual se ha manifestado como una herramienta muy adecuada para el tratamiento y cura de la agorafobia.

Consta de una primera fase, donde se realiza un estudio completo del origen de la ansiedad en el paciente. Cómo surge, como se manifiesta, que mecanismos de activación la producen. Debemos hacer entender al paciente, como funciona, cómo reacciona nuestro cuerpo y en que nos beneficia, protegiéndonos de un supuesto peligro.

Cuando se tienen unos conocimientos asentados sobre el funcionamiento de la ansiedad y de los ataques de pánico y como éstos afectan a nuestro cuerpo.

A continuación, comienza la fase en la que se desatan de forma voluntaria, los estímulos que provocan los estados de agorafobia en una situación o entorno seguro de forma breve y controlada. El individuo tiene que aprender a permanecer en esos estados y ser consciente de que nada horrible ocurre, racionalizando la situación y ejerciendo un control sobre los síntomas de ansiedad que acabaran por remitir poco a poco, acentuando a su vez, la situación de control del paciente sobre el estímulo agorafóbico. Ejercicios de relajación y respiración serán muy útiles en esta fase.

Por último, cuando se han adquirido las técnicas de interiorización y control, llega la fase de que el paciente se vea sometido a la situación real que provoca sus ataques de pánico. La exposición debe ser lenta y progresiva, con la duración necesaria para que el paciente compruebe que no existe ya ningún tipo de ansiedad al verse sometido al citado estimulo.

Por ejemplo, si el miedo consiste en viajar en metro, pues primeramente una parte del trabajo sería conseguir recorrer una sola parada, posteriormente dos, ya así sucesivamente en un sistema de consecución de pequeños objetivos que se irán incrementando paulatinamente. Es importante que el paciente no se vea obligado a hacerlo por la fuerza o de forma obligada sino de forma voluntaria, con lo que sentirá mayor alivio y confianza ante la consecución de los objetivos.

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