Fobia Social

Nos encontramos ante el trastorno de ansiedad más común de todos. La fobia social se caracteriza por sentir un miedo persistente a tener que afrontar cualquier acción que requiera una interacción social que de algún modo pueda acabar siendo percibida con un resultado embarazoso. También conocido como trastorno de ansiedad social (TAS).

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Se desarrolla en la juventud principalmente, tras la adolescencia, y no debe ser considerada de algún modo como
algo extraño, ya que su aparición es mucho más común de lo que se puede llegar a pensar.

Los síntomas de ansiedad de este trastorno pueden comenzar a presentarse durante la adolescencia, y perdurar durante toda la vida, lo que conlleva graves consecuencias para la vida social, laboral y afectiva de la persona que padece este trastorno. Es frecuente entre las personas cercanas del afectado, llegar a confundir la fobia social con timidez, pero un individuo afectado por el trastorno de ansiedad social, no tiene por qué ser necesariamente tímido.


Síntomas de la Fobia Social

– Físicos:

  • Rubor.
  • Insomnio.
  • Sudoración (especialmente en las manos).
  • Confusión.
  • Temblores.
  • Escalofríos.
  • Taquicardias y palpitaciones.trastorno ansiedad social
  • Dolor u opresión torácica.
  • Sensación de opresión en la cabeza.
  • Cefaleas.
  • Mareos.
  • Nauseas.
  • Sensación de fatiga.
  • Sequedad bucal.
  • Sensación de falta de aire.
  • Deseo urgente de orinar.
  • Molestias gastrointestinales.
  • Tensión muscular y agarrotamiento.
  • Temblor en la voz y tartamudez.

– Cognitivos y Emocionales:

  • Temor a mostrar síntomas de ansiedad.
  • Miedo a bloquearse mentalmente, tartamudear, toser, etc.
  • Miedo a la evaluación negativa por parte de los demás.
  • Ansiedad intensa ante grupos de personas.
  • Pensamientos negativos del tipo: “voy hacer el ridículo, me voy a bloquear, no sabré que decir…”.
  • Aislamiento.
  • Sensación de irrealidad.
  • Creencia y miedo a no saber comportarse de un modo competente.
  • Sensación de creer estar siendo juzgado y observado constantemente.
  • Miedo intenso a conocer gente nueva.
  • Creencia de ser juzgado como alguien temeroso, loco, raro, estúpido o ansioso por otras personas.

Los falsos mecanismos de control: Las Conductas de Seguridad.

Ante la aparición de estos síntomas algunas personas afectadas por fobia social, anticipan y evitan las situaciones que les provocan la ansiedad, mientras que otras desarrollan unas conductas encaminadas a mitigar o atenuar los síntomas. Estas conductas se conocen como conductas de seguridad, y en principio reducen la ansiedad a corto plazo, pero acaban por reforzarlas a medio y largo. Veamos a continuación cuales son algunas de estas conductas:

  • Ser el primero o el último en llegar a un lugar.
  • Recurrir a otras personas para que realicen cosas por ellos.
  • Permanecer serio y distante, no sonreír.
  • Desviar la mirada, no mirar a los ojos.
  • Evitar las discusiones, dar la razón en todo.
  • Apartar la mirada ante la creencia de que alguien vaya interactuar. (ej. Vaya a preguntar algo).
  • Tener hábitos nerviosos y tics: morderse las uñas, tirarse del pelo, mover las piernas, pellizcarse…
  • Apoyar las manos por si tiemblan.conducta seguridad fobia social
  • Manipulación de objetos con la mano para descargar ansiedad (ej. Bolígrafo).
  • Meter las manos en los bolsillos.
  • Esconder las manos tras la espalda.
  • Cruzarse de brazos.
  • Jugar con las manos, agarrárselas, estrujarlas, juntarlas…
  • Evitar personas, lugares o ciertos ambientes.
  • Caminar agachando la cabeza o de forma encorvada.
  • Hablar ininterrumpidamente para evitar silencios, hacerlo sobre un sólo tema que se domine, hablar muy deprisa o muy despacio, hacerlo poco o nada.
  • Broncearse o maquillarse con la finalidad de que no se perciba el rubor.
  • No saludar, no participar, ignorar a los demás.
  • Distraerse pensando en otras cosas.
  • Escapar y refugiarse en el cuarto de baño.
  • Tratar de imaginarse como se está quedando frente al otro o que piensa acerca de nosotros.
  • Ponerse la mano delante de la cara.
  • Evaluar y revisar el propio discurso.
  • Tensar fuertemente los músculos para no temblar.
  • Pensar cuidadosamente lo que se va a decir mientras se está hablando.
  • Apretar fuertemente cubiertos y vasos al cogerlos.
  • Sentarse de forma estrategia en reuniones o clases.
  • No comer ciertas cosas por temor hacer el ridículo.
  • Consumo de alcohol o ansiolíticos con la finalidad de desinhibirse.
  • Beber mucha agua.
  • Preparar excusas para justificar comportamientos.
  • Parar de escribir cuando alguien se acerca.
  • Pagar en efectivo para no tener que interactuar en el pago con tarjetas.
  • Ocultar con la mano la firma mientras se realiza.

La fobia social y su relación con el abuso de sustancias.

Es un dato altamente revelador que casi el 40% de los afectados por un trastorno de ansiedad social padece un problema relacionado con el abuso de sustancias. El alcohol, los ansiolíticos y el uso de otras sustancias tóxicas, parecen ser utilizados como un medio para anular los efectos que provoca los síntomas mencionados anteriormente, por parte de la población que padece fobia social.

Es especialmente preocupante, la incidencia de este dato
en los jóvenes
, ya que en una parte de la vida en la que es tan importante la formación de relaciones tanto laborales como de pareja, o la simple pertenencia a algún grupo social, los jóvenes recurren al consumo de sustancias como el alcohol, que debido a su efecto de desinhibición reduce los síntomas de ansiedad y facilita la interacción social de estos. Recurren una y otra vez a esta sustancia en un intento de automedicación, con los riesgos que a esas edades conlleva debido a la especial vulnerabilidad a desarrollar adición.

 


Tipos de Tratamientos

Psicoterapia:

Al igual que en otro tipo de trastornos fóbicos, la terapia cognitivo-conductual presenta un nivel de respuesta muy positivo tanto en su variante individual como colectiva. Es importante que estas sesiones terapéuticas estén
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conducidas por especialistas con un alto nivel de experiencia en el tratamiento de estos trastornos.

En ocasiones,
el tratamiento se acompaña con la utilización de psicofármacos que complementan y refuerzan los resultados positivos del tratamiento.

Farmacología:

– Antidepresivos.

La elección primaria para el tratamiento de la fobia social suele inclinarse por los inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS). La paroxetina, se ha desmostrado como altamente eficaz en el tratamiento de los síntomas. La fluoxetina en combinación con la psicoterapia, también se ha mostrado eficaz en la reducción de los síntomas.

La venlafaxina y el milnacipran siguen la línea de los anteriores, y también han demostrado su eficacia.

Los efectos secundarios suelen ser comunes a estos tipos de fármacos: insomnio, dolores de cabeza, cambios en la libido… son algunos de ellos, si bien, tienden a desaparecer transcurridas unas semanas desde su inicio.

En otra línea de fármaco, la mirtazapina es un antidepresivo que también ha demostrado su eficacia en el tratamiento del trastorno de ansiedad social, con la gran ventaja de que no presenta los efectos secundarios citados anteriormente, en especial en lo referente a la disfunción sexual.

– Betabloqueantes.

En principio este tipo de fármacos no se pautan para tratar la fobia social propiamente dicha, sino que se indican para el tratamiento de algunos de sus síntomas. Por ejemplo, el propranolol es un fármaco que se utiliza para tratar cardiopatías y reducir la presión arterial. El especialista puede pautarnos este fármaco, si por ejemplo, el paciente se viera en la obligación de tener que dar un discurso, y el hecho de hablar en público le provocara unos altísimos niveles de estrés, que le desembocaran en taquicardias, sudoración o temblores. La utilización de los betabloqueantes, actuarían bloqueando concretamente estos síntomas.

– Ansiolíticos.

Este tipo de fármacos son muy utilizados para el tratamiento de la ansiedad que afecta de forma alta y severa, y resulte de alguna forma incapacitante para el individuo que la padece. En esta línea de psicofármacos se encuentran principalmente los benzodiacepinas. Estos medicamentos actúan sobre ácido γ-amino butírico (GABA), que es el principal neurotransmisor inhibidor en el sistema nervioso central. Son una alternativa a los anteriormente citados ISRS, y el clonazepam sería un ejemplo de ellos, aunque existen muchísimos otros más.

Por el contra, este tipo de fármacos no están exentos de inconvenientes. La tolerancia, la dependencia y el uso indebido y también abusivo, hacen que en la comunidad médica existan preocupaciones por el uso de este tipo de fármacos.

No se debe interrumpir de forma brusca la administración de benzodiacepinas por el alto riesgo de padecer síntomas de abstinencia (insomnio, temblores, convulsiones…), así como la alta posibilidad de recaída. Por lo que se recomienda hacerlo de forma progresiva, y siempre bajo la supervisión de un especialista.

Para terminar ofrecemos este interesante vídeo de la Universidad Jaume I, en el que se describe que es la fobia social, y se expone un novedoso tratamiento a través de realidad virtual.